domingo, 22 de abril de 2007

LOS QUE TIENEN QUE SERVIR




Hasta ahora habíamos hablado de lo que se cuece en esas cocinas de dios, pero no podemos olvidar que todo eso que se elabora es para que el personal de servicio lo haga llegar a la mesa.En este país, hay tan poca profesionalización en la hostelería, que cuando te sirven bien, damos las gracias y nos felicitamos a nosotros mismos por lo bien que nos ha tratado el camarero, cuando eso tenía que ser la norma. Yo suelo tener muy mala suerte al ser servida, y si pido la carne casi cruda, lo reitero, pero de nada me sirve, pues me traen una zuela de zapato, como la que se comía Charlot. Si se me ocurre tomar té con limón, el gajo del cítrico suele ser más grande que la propia taza, porque se creen que pido limón con té. Si quiero algo sin gas y sin azúcar, normalmente, el camarero de turno me oferta Bitter Kas, como si no llevase dulce ni gases, y si se te ocurre decir "una Vichy", además de la cara extraña, te miran mal y te dicen que ellos, de eso no tienen. Eso es solo al pedir el aperitivo. Más adelante me meteré en otros detalles.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, tengo que reconocer que llevas toda la razón, cuántas veces nos hemos visto indefensos ante un camarero del cual depende que pasemos una noche inolvidable o que no nos olvidemos nunca de aquella noche!!
Pero yo quiero romper una lanza a favor de tantos profesionales a los que les gusta su trabajo, que te hacen disfrutar cada vez que te ponen en la mesa una de las creaciones de la cocina, que disfrutan contigo cuando les preguntas por algún ingrediente o alguna elaboración y corren a la cocina a informarse para darte todos los detalles...
Mil gracias porque hacéis que los que amamos la gastronomía disfrutemos con los cinco sentidos, y porque gracias a que existen profesionales así he conocido a algunas de mis mejores amigas...
Un beso muy fuerte,

Yrene.

Anónimo dijo...

Me encanta la foto. Creo que el sector se está profesionalizando, o al menos, lo intenta. Hace una década nadie pensaba en escuelas de hostelería, en cursos específicos...La formación era casi inexistente, así que yo creo que hay esperanza. Ya sabes como soy, siempre positifa, nunca negatifa.
Besos mil y me alegra que publiques, queremos más.
G.