Abril además de oler a primavera, suena a lluvia y sabe a Semana Santa.
Sabe a potaje de garbanzos con panecillos de bacalao, a tortillas de mil sabores no carnales, a bacalao frito, a torrijas, a arroz con leche, a paparajotes, a buñuelos de calabaza, ......
Y a infinidad de cosas más. Y es que en España cualquier día festivo lo convertimos en festival gastronómico, porque llevamos la gastronomía en la sangre, en la mente y en algunos casos en el corazón.
Siempre que llega alguno de dichos festivales me viene a la memoria a mi abuela Ana, con su delantal, siempre de flores, entre cacerolas, y toda entusiasmada preparando todas las delicias que toda la familia degustábamos y esperábamos año tras año.
Desde hace dos años, cuando llega Semana Santa, tampoco puedo sacar de mi memoria el olor a azahar mezclado con el incienso y la cera, el sonido de los tambores y las cornetas, ver nazarenos de todos los tamaños y sentir como la gente te transmite la fe, aunque sea sólo por una semana al año.
Lo que jamás tuve el placer de disfrutar, en mis dos años por Al Andalús, durante la Santa Semana, fue de oir una saeta, creo que el día que la oiga en directo recuperaré sin duda la fe.
Mientras tanto intentaré consolarla con los delicatessens que nos depara esta semana.
lunes, 2 de abril de 2007
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2 comentarios:
El azahar, la primavera, las lluvias de abril, los potages, los roscos de clavo de olor... Precioso comentario, como siempre. TQ.
Nunca he probado los paparajotes pero con ese nombre, he de probarlos y también los buñuelos de calabaza. Me has despertado el apetito y la foto del azahar me ha llenado de melancolía de la Sevilla en primavera que vais a disfrutar esta semana.
G
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