
El miércoles, volviendo de tierras andaluzas por las carreteras españolas, en una de las varias paradas que hice par estirar las piernas, aún en la provincia de Sevilla, en la población de Paradas para ser más exacta, me llamó la atención un señor que vendía fresones. Me acerque por que el brillo de tales frutos me atrajo, así como el color y el aroma tan natural y profundo que desprendían.
Después de fotografiar, oler y hasta probar el manjar ofertado por un vendedor con un arte y una gracia que sólo se encuentran por los sures de Ibéria, decidí comprar una cajita, cuando cuál fue mi sorpresa al descubrir que no se trataban de fresones con denominación de Palos, sino que eran fresones gaditanos, exactamente de Puerto Serrano, un pueblecito de la serranía de Gades.
En tamaño y sabor, cómo bien me dijo el vendedor, sin tener nada en contra de los frutos onubenses, eran exquisitos. Las diferencias más notables que encontré con sus vecinos fueron, algo más de dulzor y un interior más blanquecino, quizás igual de blanco que la visión de cualquier pueblo serrano andaluz, un blanco de cal.
Bueno, con esto os quería contar que en este último viaje a Andalucía he descubierto que no sólo podemos disfrutar de los fresones de Huelva, sino que en Cádiz también los hay y muy buenos. Ahí os dejo una foto de muestra, no me direis que no son apetecibles.
4 comentarios:
mmm...!!! Qué pinta!! casi se pueden oler... muchas gracias por compartirlos con nosotros!
Me encantan las fresas.Para mi siempre han sido la fruta de la primavera y en concreto de la Semana Santa.Mimadre siempre las preparaba con leche y vino dulce.Es un sabor de mi infancia.María.
Ricas, ricas...
Yo compré una caja de fresones el domingo y aunque están muy buenos, no tienen la espléndida pinta que los que aparecen en la foto.
G
Yo tengo antojo de fresas desde que vi la foto. Pero cuando salgo de casa hacía el trabajo, siempre correteando, y no puedo pararme y al salir, las tiendas están cerradas. Mientras, me conformo con la foto, que como dice Yrene, se puede hasta oler.
Y por cierto, hay que hacer el traspaso de blogs, que mi comentario del otro día se quedó en el otro.
Besos,
Amy.
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